Una red que pertenece a la gente puede hacer mucho más que solo ofrecer acceso a Internet

Al principio, los habitantes hicieron lo que durante mucho tiempo no pudieron esperar del Estado ni de los grandes operadores. Ellos mismos construyeron una red de comunicaciones, conectaron sus hogares y capacitaron a especialistas locales. En lugares donde antes no había un acceso estable a Internet, surgió una infraestructura que funciona: propia, comprensible y administrada a nivel local.

Ahora la red cuenta con usuarios, técnicos y una lista de espera para nuevas conexiones. Pero junto con el éxito surgió la siguiente pregunta: ¿cómo pagar el trabajo de la gente, mantener lo que se ha creado y seguir desarrollándose, si los pequeños pagos de las familias no son suficientes y las subvenciones no pueden durar para siempre?

Когда сеть уже построена, начинается новая задача

En la primera etapa, el objetivo principal era garantizar la conexión. Para ello, había que llegar a acuerdos, conseguir los recursos necesarios, instalar el equipo, tender las líneas, aprender a mantener la red y brindar apoyo a los usuarios.

Así, los vecinos dejaron de ser meros usuarios de un servicio ajeno. Se convirtieron en constructores, organizadores y especialistas de su propio sistema de comunicación. En lugar de esperar una solución externa, la comunidad la creó por sí misma.

Pero una red en funcionamiento requiere atención constante. Alguien debe supervisar su estado, conectar nuevas viviendas, resolver problemas y mantener los puntos de acceso públicos. Este trabajo no se puede realizar de forma gratuita indefinidamente.

La fuente de ingresos más obvia es la cuota de suscripción. Las familias utilizan Internet y pagan mensualmente la cantidad que pueden. Las organizaciones pueden pagar más. Se puede cobrar por separado por la instalación y otros servicios prestados por técnicos locales. Al mismo tiempo, parte del acceso sigue siendo público; por ejemplo, en lugares que utilizan todos los residentes.

Este modelo es natural. Establece una relación directa entre el servicio y el pago: quien está conectado, participa en el mantenimiento de la red.

El problema surge cuando los recursos de los usuarios locales no son suficientes para todas las tareas. Es difícil aumentar las tarifas: la red se creó precisamente para que la comunicación fuera accesible. Tampoco se quiere reducir el servicio ni posponer la expansión. Entonces, la comunidad vuelve a buscar una subvención, donaciones o un programa gubernamental.

Se presenta una situación extraña. La infraestructura es propiedad de la gente, los especialistas están cerca, existe demanda… pero el futuro de la red sigue dependiendo, ya sea de los ingresos limitados de las familias o de la decisión de un patrocinador externo.

Привычная карта источников средств неполна

Por lo general, la red se considera, ante todo, como una forma de llevar Internet a un suscriptor específico. Hay una casa, una escuela o una organización pequeña. Se conectan, obtienen acceso y pagan por él.

En este panorama, el principal valor de la red es la cantidad de usuarios. Cuantos más haya y cuanto más altos sean los pagos, más recursos se destinan al mantenimiento.

Pero la comunidad no solo cuenta con una lista de suscriptores. Ya dispone de una infraestructura física: líneas, puntos de conexión, cobertura en un territorio determinado y capacidad disponible. Todo esto se creó gracias al esfuerzo conjunto y ya está desempeñando una función útil.

Y aquí se puede plantear otra pregunta.

Не только: сколько жители могут платить за интернет?

Но и: какую дополнительную полезную работу способна выполнять сама сеть — и кому за пределами сообщества может быть нужен этот ресурс?

Este cambio de perspectiva abre una nueva oportunidad.

Платить могут не только соседи

Consideremos la red no solo como un servicio local, sino también como parte de una infraestructura de comunicaciones más amplia.

En distintos lugares existen recursos físicos que pertenecen a diferentes personas y comunidades. Cada uno de ellos opera por sí solo en un territorio limitado. Pero si esos recursos se unen en un sistema común descentralizado, pueden complementarse entre sí y, juntos, cumplir una tarea de mayor envergadura.

La contribución de la comunidad local a este tipo de sistema puede consistir en lo que ya cuenta: líneas, cobertura, puntos de conexión y capacidad disponible. La red más amplia obtiene un recurso físico útil, y sus propietarios reciben una remuneración por el trabajo realizado.

Это и есть ключевой поворот: поступления могут появляться не только тогда, когда сосед покупает доступ в интернет. Сама принадлежащая жителям инфраструктура способна предоставлять полезный ресурс более широкой сети.

La comunidad no tiene por qué empezar de cero ni convertirse en un operador externo. El trabajo principal ya está hecho. La red está construida, la gente está capacitada, la infraestructura está en funcionamiento y aporta un beneficio público.

Ahora, este mismo activo se puede ver desde una perspectiva más amplia: no solo como un gasto que hay que mantener, sino como un recurso colectivo capaz de participar en la economía general de las comunicaciones.

Общественная польза и новые поступления не противоречат друг другу

La red comunitaria tiene una característica importante: no se creó únicamente por motivos económicos. Su propósito es conectar a las personas, mantener la accesibilidad del servicio, garantizar la autonomía de la comunidad y generar empleos locales.

Esta nueva oportunidad no implica que debamos renunciar a esos objetivos.

Si la infraestructura sigue siendo propiedad de los residentes, los ingresos que genera también pueden permanecer dentro de la comunidad. Estos pueden destinarse a pagar los salarios de los especialistas locales, el mantenimiento de la red y la conexión de nuevos usuarios.

Sin embargo, las fuentes habituales de ingresos no desaparecen. Las tarifas familiares, las conexiones para organizaciones, los servicios técnicos de pago y el acceso público pueden mantenerse. Simplemente, junto a ellas surge otra fuente: la remuneración por el trabajo útil que realiza la propia infraestructura.

Esto cambia la situación de la comunidad. Antes, las opciones eran limitadas: aumentar las cuotas, frenar el desarrollo o volver a buscar financiamiento externo. Ahora, el panorama se amplía.

Una red ya construida puede ser algo más que una forma de brindar un servicio a los habitantes. Puede convertirse en un activo generador de ingresos que forma parte de un sistema más amplio y ayuda a sostenerse a sí misma.

От потребителей связи — к владельцам полезного ресурса

Los grandes operadores nos han acostumbrado a un papel sencillo: la empresa es dueña de la infraestructura y la persona compra el acceso. Incluso cuando la red la construye la propia comunidad, a menudo se mantiene la costumbre de verla únicamente como un proveedor de servicios.

La economía de infraestructura descentralizada ofrece un papel diferente. Las personas y las comunidades no solo pueden utilizar la conexión, sino también poner a disposición los recursos físicos que les pertenecen para trabajar en conjunto.

En este contexto, la red local deja de ser una isla aislada. Sigue bajo control colectivo y continúa prestando servicios a los residentes, pero al mismo tiempo se convierte en parte de una interacción más amplia.

Este es, sobre todo, el siguiente paso natural para quienes ya han demostrado que son capaces de construir y mantener la infraestructura por sí mismos. No hace falta volver a convencer a la gente del valor de las comunicaciones. No hace falta buscarle un sentido al equipo existente. Solo hay que ver en la red creada lo que ya es: un recurso útil que pertenece a la comunidad.

Y entonces cambia la pregunta principal. Ya no es «¿cómo podemos pedirles a los residentes que paguen por la red?», sino «¿en qué iniciativa más amplia puede participar nuestra red?».

Следующая дверь уже открыта

Detrás de esta idea hay todo un mundo en el que los propietarios de la infraestructura física unen sus recursos en redes descentralizadas y reciben una recompensa por su trabajo útil.

Para una primera toma de contacto, basta con un solo descubrimiento: una red comunitaria puede mantenerse no solo gracias a los pagos de los vecinos y a la ayuda externa temporal. Sus líneas, su cobertura y su capacidad disponible pueden convertirse, por sí mismas, en una contribución a un sistema de comunicaciones más amplio.

Esto no invalida el propósito por el que se creó la red. Al contrario, esta perspectiva ayuda a preservar lo esencial: el control local, el empleo para los especialistas locales, el acceso público y la posibilidad de seguir desarrollándose.

Когда в уже построенной инфраструктуре становится виден не только способ подключить дом к интернету, но и коллективный производящий ресурс, следующий шаг возникает сам собой — посмотреть, как устроена эта новая инфраструктурная экономика. Именно с этого начинается GUIDE to DePIN WORLD.

Если у сообщества вместе со связью уже есть компьютеры или серверное оборудование, его экономику можно отдельно проверить в калькуляторе доходности DePIN-сервера.

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