No es raro que el dueño de una casa, una terraza, un edificio comercial o un terreno pequeño en la India tenga un espacio que casi no se utiliza. El techo está vacío, parte del terreno está sin ocupar y el espacio libre no tiene ningún uso práctico.
Naturalmente, surge la pregunta: ¿es posible convertir este espacio en una fuente de ingresos regulares que no requiera una dedicación personal constante?
La respuesta más común es ofrecer un espacio a una empresa que necesite un lugar para instalar infraestructura de telecomunicaciones. Pero detrás de este modelo habitual se esconde una oportunidad mucho más amplia.
Знакомая роль владельца площадки
Cuando se habla de generar ingresos a partir de un techo o un terreno sin utilizar, muchos piensan, ante todo, en el alquiler. El propietario proporciona un espacio adecuado, la empresa instala allí su equipo y se encarga de su operación, y el sitio comienza a generar los ingresos acordados.
Es un modelo sencillo. En él se puede ver claramente la distribución de roles: a una persona le corresponde el espacio, y a la otra parte, la infraestructura instalada en él. El propietario del inmueble sigue siendo el arrendador. Él da acceso al lugar físico, pero no participa en el funcionamiento de la red en sí.
Такой подход не нужно обесценивать. Напротив, в нём уже содержится важное открытие: даже пустующая часть обычной недвижимости может быть полезна цифровому миру.
El techo deja de ser simplemente un techo. Para la red, se convierte en un punto de presencia: un lugar físico sin el cual es imposible brindar el servicio a las personas de la zona. El terreno tampoco es simplemente un lote libre, sino la base sobre la cual puede funcionar la infraestructura.
Es precisamente esta idea la que abre la siguiente puerta.
Ценность создаёт не только площадь
A primera vista, parece que el valor del propietario se limita a los metros cuadrados. Él cuenta con el espacio, mientras que una gran empresa cuenta con el equipo, los conocimientos y la red. Por lo tanto, el único papel que le queda al individuo parece consistir en ceder el espacio y recibir el alquiler.
Pero si lo vemos desde una perspectiva más amplia, se nota algo diferente.
Las redes digitales no existen al margen de la vida cotidiana. Necesitan recursos físicos reales: espacios para instalar los dispositivos, conexiones, capacidad computacional, fuentes de datos y otros elementos que realizan una función útil específica.
Una parte de esos recursos puede no pertenecer a una sola gran organización, sino a muchas personas comunes y a pequeños propietarios. Cada uno aporta lo que tiene, y juntos, esos elementos individuales forman una red que funciona.
En este modelo, la persona ya no participa únicamente como dueña del espacio. Puede ser dueña del recurso útil ubicado en él o administrarlo. La remuneración, entonces, no se basa simplemente en el hecho de que el espacio esté ocupado por un objeto ajeno, sino en que la parte de la infraestructura que le pertenece a la persona ayuda a la red a cumplir su función.
От арендодателя — к участнику инфраструктуры
Es aquí donde se produce el cambio más importante en la perspectiva.
Imaginemos el mismo techo disponible. En el escenario habitual, su propietario cede el espacio a una empresa externa. La empresa instala su propio equipo, lo conecta a su sistema y controla por completo su funcionamiento. El techo genera ingresos, pero el propietario queda al margen de la infraestructura.
En un contexto más amplio, ese mismo techo puede convertirse en la base de un recurso en el que una persona participa como propietario o administrador. Este no solo le brinda a la red un lugar, sino también un elemento funcional que le aporta beneficios.
No se trata simplemente de otra forma de utilizar los bienes raíces. Se trata de una función diferente.
Человек больше не обязательно находится по одну сторону договора, а сеть — по другую. Его физический ресурс может стать частью самой сети. Вместо позиции «на моей территории стоит чужая инфраструктура» появляется новая: «на моей территории работает ресурс, через который я участвую в цифровой инфраструктуре».
Es fácil pasar por alto esta oportunidad si solo se toma en cuenta el alquiler tradicional. Pero surge de manera natural de la misma idea inicial: el espacio que pertenece a una persona puede ser útil para la red.
Цифровому миру нужна физическая основа
La palabra «digital» suele dar la impresión de ser algo invisible y lejano. Parece que las redes, las aplicaciones y los servicios en línea existen dentro de las pantallas o en un «Internet» abstracto.
En realidad, cualquier servicio digital se basa en el mundo físico. Para transmitir información, procesar datos o brindar cobertura, se necesitan dispositivos reales y lugares reales donde puedan funcionar.
Por eso, un techo o un terreno desocupado es solo un ejemplo claro de una economía de infraestructura más amplia. En ella, distintos recursos pueden realizar tareas útiles: unos ayudan a garantizar la conectividad, otros proporcionan capacidad de computación y otros recopilan los datos necesarios o respaldan el funcionamiento de los servicios digitales.
La idea principal sigue siendo la misma: los recursos físicos se distribuyen entre múltiples propietarios, pero pueden dar servicio de manera conjunta a una red común.
Antes, la creación de este tipo de infraestructura solía considerarse un asunto exclusivo de las grandes empresas. Ellas mismas buscaban los emplazamientos, instalaban el equipo, eran dueñas del mismo y administraban todo el sistema de manera vertical.
Ahora existe otra lógica. La red puede crecer gracias a la participación de muchas personas, cada una de las cuales aporta un recurso propio. Una sola persona no construye toda la infraestructura por sí sola. Ella agrega un elemento útil a la red y recibe una recompensa por el funcionamiento de ese elemento.
Пространство становится точкой входа
Un techo libre es valioso no solo porque se le puede ceder a alguien. Puede convertirse en un punto de entrada a un mundo en el que los propietarios comunes participan en la creación de la base física de los servicios digitales.
Esto no significa que el alquiler vaya a desaparecer ni que un modelo tenga que reemplazar necesariamente al otro. No se trata de elegir la opción «correcta». Lo importante es darse cuenta, en primer lugar, de que el abanico de posibilidades es más amplio de lo que parecía.
En ella no solo hay dos participantes: el propietario del inmueble y la empresa que necesita el espacio. Aparece otro actor más: el propietario o administrador del recurso de infraestructura que realiza una función útil para la red.
Y este papel no requiere convertirse en una corporación de telecomunicaciones ni construir un gran sistema por cuenta propia. El sentido de la infraestructura distribuida radica precisamente en que puede estar compuesta por una multitud de recursos individuales. Cada uno de ellos tiene una escala limitada, pero es útil como parte de un todo.
Por eso, el camino desde una terraza vacía hasta la participación en una red digital no es tan largo como podría parecer. El primer paso en este razonamiento ya se ha dado: el propietario se ha dado cuenta de que su espacio físico tiene un valor en la red. Queda por plantear la siguiente pregunta: ¿es imprescindible delegar toda la función de infraestructura a otra parte?
La respuesta abre un nuevo mundo: no es necesario.
Следующий взгляд на привычную собственность
Una casa, un techo, una terraza o un pequeño terreno siguen siendo los mismos objetos físicos. Lo que cambia es la forma en que se percibe el papel que pueden desempeñar.
Pueden ser simplemente un espacio sin utilizar. Pueden convertirse en un local que se arrienda. O pueden servir como base de un recurso a través del cual el propietario participa directamente en el funcionamiento de la red digital.
Es precisamente a partir de esta idea que comienza el acercamiento a la nueva economía de la infraestructura: un mundo en el que la relación entre la propiedad tradicional y los servicios digitales se vuelve más directa, y en el que las personas no solo pueden ceder espacio a los grandes propietarios de redes, sino también ser dueños de partes específicas de la infraestructura o administrarlas.
GUIDE to DePIN WORLD помогает рассмотреть этот мир ближе: понять, какие физические и вычислительные ресурсы могут работать на цифровые сети и какие формы участия открываются их владельцам.
Если площадка дополняется вычислительным оборудованием, предварительно оценить его экономику можно в калькуляторе доходности DePIN-сервера.
Если раньше свободная крыша воспринималась только как потенциальная площадка для чужого объекта, теперь в ней можно увидеть нечто большее — основу собственного участия в цифровой инфраструктуре.
Explora más en DePIN World →